Hola,

Mi nombre es Ricardo y decidí mudarme a España en el 2016 en busca de una mejor calidad de vida.

A pesar de no contactar con las ventajas de tener un pasaporte europeo o tener posibilidades de llegar con una residencia que me permitiera trabajar, seleccioné este país por varias razones como: el idioma, el clima y la calidad de vida.

Con lo único que contaba era con un familiar que había emigrado cinco meses antes y decidió ayudarme al llegar. Además tramite un permiso de estudios para cursar un Máster en Marketing en la isla de Mallorca durante un año.

Con la idea y el deseo de trabajar cómo estudiante mientras cursaba el máster para poder cubrir gastos y seguir estudiando durante dos años más hasta conseguir un permiso de residencia y la estabilidad que buscaba.

Para darte un poco de contexto en España si estudias durante tres años y consigues que una empresa te contrate puedes obtener una residencia y permiso de trabajo temporal, lo cuál, con el tiempo, te permite obtener una residencia permanente e incluso después de dos años solicitar la nacionalidad. Este era mi plan.

Con menos de dos meses de haber llegado conseguí trabajo en una pizzería y un mes después fui contratado por una empresa de comercio electrónico como becario remunerado a través de un convenio de estudio entre la empresa y la escuela en la que cursaba el máster.

Durante esa época todo me salía bien, encontré un buen lugar de trabajo, un buen ingreso (comparado con lo que suelen ganar los becarios), conseguí alquilar un apartamento sin demostrar algún requisito, lo cual es complicado de hacer, ya que la gran mayoría de las personas piden a los inquilinos mostrar que tienes un contrato de trabajo, ingresos recurrentes y hasta declaraciones de impuestos.

Incluso la empresa donde trabajaba se ofreció a tramitar la residencia al culminar mis estudios y de hecho lo hicieron al pasar los tres años.

Después de invertir tanto tiempo, esfuerzo y recursos económicos finalmente había llegado el día en que mi plan se consolidaba, sin embargo uno nunca sabe las vueltas que da la vida.

Después de enviar toda la documentación a inmigración y presentarme en sus oficinas con un representante de la empresa quien validaba en persona que me estaban contratando, mi solicitud de residencia fue denegada.

La razón me faltaban tres días para sumar los tres años de estudios necesarios, es decir, a pesar de estudiar tres años académico, entre al país tres días tarde, al sumar los días los oficiales de inmigración determinaron que los días no sumaban tres años como estudiante, por lo que decidieron denegar la solicitud.

En ese momento parecía que el mundo se me venía encima, te preguntas: ¿Cómo es posible que después de toda la inversión de tiempo, esfuerzo y dinero, puedan denegar una solicitud por tres días, a pesar de cumplir con el resto de los requisitos a la perfección?

Los oficiales de inmigración me enviaron una carta para que acudiera a sus oficinas y hablara con uno de los responsables. El oficial que me atendió el día de la cita, lamentándolo mucho, me comunicó la noticia y me explicó por qué me estaban denegando la residencia.

No se si al ver mi cara o el mismo viendo que era un poco exagerada la medida, dijo que hablaría con su superior a ver si podían aprobarme la residencia a pesar de ese detalle, se levantó de su silla y me dejó solo en el pasillo mientras veía como se alejaba hasta desaparecer por una puerta.

Al pasar varios minutos, regresó y me comentó que no había nada que pudiera hacer pero me ofreció una solución, si no quería regresar a mi país podía solicitar una residencia para la búsqueda de empleo para la cual era elegible.

Es una residencia que te permite permanecer en el país por un año para buscar empleo pero no te permite trabajar. Por no querer regresar en ese momento decidí aceptar su propuesta con sus inevitables consecuencias, perder mi puesto de trabajo ya que a estas alturas la empresa ya no me permitía asistir a sus oficinas al no contar con ningún tipo de permiso.

Mi permiso de estudio había culminado y no tenía ningún otro permiso para reemplazarlo.

La tramitación de esta nueva residencia llevaría tres meses en ser aprobada y luego si quería que la empresa donde estaba me contratara, ellos tendría que volver a presentar toda la documentación y esperar otros tres meses más en ser aprobada, un total de seis meses en los que yo no podía trabajar y la empresa tendría que esperar por mi.

Salí de las oficinas de extranjería decepcionado, recuerdo haberme sentado en un banco y pensar: ¿Y ahora qué hago?

Allí fue cuando me di cuenta que el viaje del inmigrante es incierto y cualquier cosa puede pasar, dependes de alguien más para poder tener acceso a trabajo, estudio o para poder permanecer legalmente en el país.

Como inmigrante tus condiciones no son iguales a los ciudadanos y residentes del lugar, estás sujeto a restricciones que ellos no tienen.

Después de ese evento pasaron tres años a través de los cuales tuve que esforzarme por encontrar la estabilidad que buscaba y buscar caminos para conseguir un residencia. La vida me ha llevado por caminos inesperados para mi.

He solicitado la residencia dos veces, la primera vez con un contrato de trabajo que es la historia que te he contado. La segunda vez por mi cuenta como trabajador por cuenta propia presentando un plan de negocio, ambas han sido denegadas. La segunda denegación me llevo más de dos años en tribunales, lo que me permitió permanecer en el país a pesar de no tener una residencia.

Pero como dice el dicho a la tercera va la vencida. Al final solicite una nueva residencia a través de arraigo social por cuenta propia presentando un nuevo plan de negocios. Algunas personas se preguntan cómo he sido tan paciente, no hay una sola respuesta para esta pregunta.

El viaje del inmigrante no fácil, hay momentos en los que te puedes plantear tirar la toalla, otros en los que te sentirás frustrado por haberte gastado todo los ahorros en un proyecto que no consigues que de fruto o por perder oportunidades de trabaja por no tener un permiso de trabajo.

Muchas de las historias de otros inmigrantes son parecidas, la mayoría no tiene un proceso migratorio color de rosa, se enfrentan a obstáculos, limitaciones e impedimentos legales, para poder llegar a su objetivo.

Es por ello que, en 2022 decidí escribir un libro llamado «Emigrar sin perder los pantalones» para todo el que lo quiera leer y lo doy de regalo en este blog.

Mi idea de escribir este libro nace para compartir estas experiencias y que otras personas no le fallen sus planes por errores de «tres días», sin embargo el deseo de escribirlo se intensificó a partir de la segunda denegación, en la que me convencí que las personas deben saber a lo que se enfrentan a la hora de emigrar.

Para mi, a pesar de los altibajos, emigrar es una experiencia única, llena de aprendizajes y una excelente vía si quieres acelerar tu crecimiento personal, se puede decir que las dificultades son compensadas por la experiencia y el crecimiento.

Sin embargo, emigrar puede ocasionar dos cosas, por un lado sacar a relucir tus fortalezas o por el contrario presionar tus debilidades y debes estar preparado para ambas. Hablo de ello en mi libro ya que, si emigrar afecta tus debilidades es muy posible que el viaje llegue a su final.

Un ejemplo sencillo es alguien que sea muy apegado a su familia y emigre a un país lejano donde no tiene a nadie, la nostalgia y lejanía puede ocasionar comprar un billete de regreso.

Quiero ayudar a otros emigrantes a que se preparen lo mejor posible para su viaje, analicen los detalles y tomen buenas decisiones con la finalidad de aumentar sus probabilidades de éxito ya sea en España o cualquier otro destino al que se planteen ir.

Este libro también te puede ayudar a analizar tus opciones y decidir cuál de ellas es la más conveniente para tu situación personal o incluso reflexionar si emigrar es algo que deberías hacer en este momento o no.

También, me gustaría escribir en un futuro un libro para los inmigrantes que lo están intentando, aquellos que necesitan una dosis de inspiración para seguir adelante, para darles mi apoyo y las herramientas para continuar. 

Si quieres profundizar descarga mi libro «Emigrar sin perder los pantalones».